1982 Guerra en el Líbano - Historia

1982 Guerra en el Líbano - Historia

Israel lanzó la Operación "Paz para Galilea", para librar al Líbano de su bastión de la OLP. Pero Israel quedó atascado en el Líbano durante tres años y sus fuerzas sufrieron más de 600 bajas.

Después de ser expulsada de Jordania en 1970, la OLP estableció una base de operaciones en el Líbano. En los años siguientes, el grupo terrorista transformó la hasta ahora pacífica frontera de Israel con el Líbano en un lugar de gran enfrentamiento. Israel había lanzado una serie de acciones limitadas contra las bases de la OLP en Líbano. Para 1982, Líbano estaba profundamente involucrado en una Guerra Civil entre cristianos y musulmanes, con la OLP desempeñando un papel activo. Al mismo tiempo, la OLP incrementó sus ataques contra Israel. El ministro de Defensa de Israel, Ariel Sharont, decidió que Israel necesitaba tomar medidas decisivas contra la OLP en el Líbano. El 6 de junio de 1982, Israel lanzó un ataque masivo contra la OLP en el sur del Líbano. Ese ataque provocó un breve pero decisivo enfrentamiento con Siria, en el que Siria perdió 81 aviones y todas sus defensas antiaéreas.

. Las tropas israelíes persiguieron a los palestinos hasta Beirut, que sitiaron durante varios meses. Finalmente, en un acuerdo negociado, la dirección de la OLP dirigida por Yasser Arafat acordó ser exiliada a Túnez. Posteriormente, fue asesinado el líder de la Falange (milicias cristianas) que se había convertido en presidente. En venganza, los combatientes de la falange entraron en un campo de refugiados palestinos nominalmente en un área controlada por Israel y masacraron a 300 personas. Una fuerza multinacional liderada por Estados Unidos entró en el Líbano para tratar de mantener la paz.


Guerra del Líbano de 1982: historia y consecuencias

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Ante la dimisión del primer ministro libanés Saad Hariri, se están alzando voces sobre una nueva invasión militar israelí. Le brindamos los antecedentes históricos para comprender mejor la dinámica en el Líbano.

El 6 de junio de 1982, con el pretexto de que los combatientes palestinos habían intentado asesinar a Shlomo Argov, el embajador de Israel en Londres, el primer ministro israelí Menachem Begin envió a las FDI al Líbano. Dijo al gabinete israelí que la OLP estaba detrás del ataque, ocultando el hecho de que había sido llevado a cabo por el enemigo jurado de Arafat, Abu Nidal, por orden de Saddam Hussein. El ejército israelí atravesó la frontera libanesa con órdenes de expulsar a las guerrillas palestinas que habían estado disparando cohetes contra el norte de Israel.

En realidad, los planes de Israel implicaban la aniquilación completa de la infraestructura política de la OLP en todo el Líbano, incluida Beirut, en contra de la retórica oficial. Israel quería instalar un gobierno falangista pro-israelí bajo Bashir Gemayel.

Las FDI invadieron con un ejército de 76.000 soldados, 800 tanques, 1.500 vehículos blindados de transporte de personal y 634 aviones. Ariel Sharon, entonces ministro de Defensa, fue puesto a cargo de & # 8220 Operación Paz para Galilea & # 8221. A pesar de la muerte de 100 soldados en los primeros días, el ejército israelí entró en Beirut.

Yasser Arafat y la Organización de Liberación de Palestina (OLP) fueron efectivamente expulsados ​​del Líbano. En agosto de 1982, Yasser Arafat y sus combatientes dejaron los escombros de Beirut en un barco para exiliarse en Túnez, el mismo mes en que se retiraron 2.000 soldados sirios. En virtud de un acuerdo de alto el fuego patrocinado por Estados Unidos, se desplegó una fuerza multinacional de estadounidenses, franceses e italianos.

Pero la infortunada ocupación de Israel duró 18 años, empañó la reputación de su maquinaria militar y condujo a la creación de las milicias islámicas de Hezbolá, que ahora están disparando cohetes mucho más poderosos contra Israel.

Un mayor número de milicias islámicas comenzó a operar en el sur del Líbano, lanzando ataques de guerrilla contra posiciones israelíes y milicias libanesas proisraelíes. Las fuerzas israelíes a menudo respondieron con mayores medidas de seguridad y ataques aéreos contra posiciones militantes, y las bajas en todos los lados aumentaron constantemente. En un vacío dejado con la erradicación de la OLP, los militantes islámicos desorganizados en el sur del Líbano comenzaron a consolidarse. El emergente Hezbollah, que pronto se convertirá en la milicia islámica preeminente, evolucionó durante este período.

Bashir Gemayel, un cristiano maronita, fue elegido presidente, e Israel comenzó a esperar que se pudiera firmar un tratado de paz.

Pero el Líbano, dividido por facciones e intereses extranjeros en conflicto, volvió a confundir a los optimistas. Gemayel fue asesinado el 14 de septiembre de 1982.

Dos días después, en asesinatos por venganza cuya escala conmocionó al mundo, las fuerzas israelíes permitieron que sus milicias cristianas libanesas aliadas ingresaran a los campos de refugiados de Sabra y Chatila, donde masacraron a 1.700 combatientes y posiblemente a miles de civiles.

Sabra y Chatila, el incidente más sangriento del conflicto árabe-israelí, marcó un punto de inflexión en el apoyo público israelí a la ocupación, y llevó a que Sharon fuera encontrado & # 8220 personalmente & # 8221 responsable de la masacre, y obligado a dimitir como defensa. ministro.

La masacre llevó al presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, a impulsar la fuerza multinacional. El 29 de septiembre, las nuevas tropas entraron en Beirut, con unos 1.800 infantes de marina, a los que se unieron 1.500 paracaidistas de la Legión Extranjera Francesa y 1.400 italianos. Su misión era oficialmente neutral, pero tenía la intención de apoyar al nuevo gobierno libanés del presidente Amin Gemayel, que estaba aliado con Estados Unidos e Israel.

Pero la presencia de las fuerzas extranjeras brindó a Siria e Irán una oportunidad, ya que respaldaron a los combatientes chiítas de Hizbollah que habían surgido para resistir a los invasores israelíes. El 18 de abril de 1983, un atacante suicida demolió la embajada de Estados Unidos en Beirut. El 23 de octubre de 1983, 241 infantes de marina murieron en el bombardeo de un camión contra el cuartel de Beirut. Veinte segundos después, un camión chocó contra el edificio donde dormían las fuerzas de paz francesas, matando a 56 paracaidistas. Un juez de distrito estadounidense dictaminó en 2003 que altos funcionarios iraníes habían aprobado y financiado los ataques de Hizbollah, que describió como la fuerza multinacional retirada de Beirut.

La invasión del Líbano de 1982 tuvo implicaciones de gran alcance. Israel se retiró a una zona de amortiguamiento en el sur del Líbano. Sus fuerzas permanecieron durante 17 años, pero cuando se fueron, Hizbollah afirmó que fue la milicia chií la que derrotó a la superpotencia regional.

Abandonados lejos de Palestina en Túnez, el liderazgo de la OLP experimentó un período de declive del que se recuperarían hasta el regreso de Yasser Arafat a Palestina en 1994.


Contenido

Reubicación de la OLP de Jordania al sur del Líbano [editar | editar fuente]

Después de la guerra árabe-israelí de 1948, el Líbano se convirtió en el hogar de más de 110.000 refugiados palestinos, después de que sus asentamientos en Palestina e Israel hubieran sido despoblados como resultado de la guerra. & # 9114 & # 93 Después de su fundación en 1964 y la radicalización entre los judíos, que siguió a la Guerra de los Seis Días, la OLP se convirtió en una fuerza poderosa, entonces centrada en Jordania. La gran afluencia de palestinos de Jordania después del "Septiembre Negro" provocó un desequilibrio demográfico adicional dentro de la sociedad libanesa y sus instituciones democráticas establecidas anteriormente por el Pacto Nacional. & # 9115 & # 93 Para 1975, los refugiados sumaban más de 300.000 y la OLP en efecto creó un estado dentro de otro estado no oficial, particularmente en el sur del Líbano, que luego jugó un papel importante en la Guerra Civil Libanesa.

La violencia continua cerca de la frontera libanesa ocurrió entre Israel y la OLP a partir de 1968 y alcanzó su punto máximo, luego de la reubicación de las bases de la OLP en el Líbano después de la guerra civil en Jordania.

Guerra civil libanesa [editar | editar fuente]

Incidentes 1975-1980 [editar | editar fuente]

La continua violencia cerca de la frontera libanesa entre Israel y la OLP alcanzó su punto máximo durante la Operación Litani en 1978, provocada por la Masacre de la Carretera Costera que fue llevada a cabo por militantes palestinos. La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) se creó después de la incursión, tras la adopción de la Resolución 425 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en marzo de 1978 para confirmar la retirada israelí del sur del Líbano, restaurar la paz y la seguridad internacionales y ayudar al gobierno del Líbano a restaurar su autoridad efectiva en el área. & # 9116 & # 93

Ya en 1976, Israel había estado ayudando a las milicias cristianas libanesas en sus esporádicas batallas contra la OLP. & # 9117 & # 93 Durante la Operación Litani en 1978, Israel estableció una zona de seguridad en el sur del Líbano con habitantes mayoritariamente cristianos, en la que comenzaron a suministrar entrenamiento y armas a las milicias cristianas que luego formarían el Ejército del Sur del Líbano. & # 9118 & # 93 Pero el principal socio de Israel iba a ser el partido Falange Maronita, cuyo paramilitar estaba dirigido por Bashir Gemayel, una figura en ascenso en la política libanesa & # 9118 & # 93 La estrategia de Gemayel durante las primeras etapas de la Guerra Civil Libanesa fue provocar los sirios en represalias contra los cristianos, que Israel no podía ignorar. En 1978, Menachem Begin declaró que Israel no permitiría un genocidio de cristianos libaneses, mientras se negaba a la intervención directa. & # 9119 & # 93 Cientos de milicianos libaneses comenzaron a entrenar en Israel, en la Escuela de Estado Mayor y Mando de las FDI. La relación entre Israel y los maronitas comenzó a convertirse en una alianza político-estratégica, y miembros del gobierno israelí como Ariel Sharon comenzaron a concebir un plan para instalar un gobierno cristiano pro-israelí en el Líbano, como se sabía que Bashir quería. para sacar a la OLP ya todos los refugiados palestinos en el país. & # 9120 & # 93

Durante el período de junio a diciembre de 1980, la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) registró un aumento de las actividades a lo largo de la zona fronteriza. No se registraron ataques de las fuerzas palestinas contra Israel, mientras que las incursiones de las FDI a través de la línea del armisticio hacia el Líbano aumentaron notablemente, con la colocación de campos de minas, el establecimiento de puestos de armas y, en general, numerosas violaciones del espacio aéreo y las aguas territoriales libanesas. Esto fue protestado formalmente por el gobierno libanés ante el Consejo de Seguridad de la ONU y la Asamblea General en varias comunicaciones como violaciones por parte de Israel de la Resolución 425 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Durante el mismo período, Israel protestó por numerosos ataques de las fuerzas palestinas, no relacionados con la zona fronteriza libanesa. & # 9121 & # 93

Acontecimientos de 1981 y alto el fuego [editar | editar fuente]

En su informe para el período del 12 de diciembre de 1980 al 12 de junio de 1981 sobre las actividades de la FPNUL, el Secretario General del Consejo de Seguridad señaló que las infiltraciones de las fuerzas armadas palestinas en la zona fronteriza habían disminuido en relación con los seis meses anteriores. & # 9122 & # 93 En contraste, las FDI habían lanzado varios ataques en territorio libanés, a menudo en apoyo de la milicia cristiana libanesa. Al hacerlo, Israel había violado la resolución 425 del Consejo de Seguridad de la ONU en cientos de ocasiones [párrafo 58]. Cuando en el informe se pudo identificar a los iniciadores de los ataques, en 15 casos los militantes palestinos fueron los culpables, mientras que en 23 ocasiones la milicia y / o las FDI fueron los instigadores, siendo estas últimas también responsables de la confrontación más violenta de las fuerzas armadas. período el 27 de abril [párrafo 52].

En el período posterior del 16 de junio al 10 de diciembre de 1981 & # 9123 & # 93, se informó que se mantuvo una relativa calma desde el 29 de mayo de 1981 hasta el 10 de julio. Esto se rompió cuando "los aviones israelíes reanudaron los ataques contra objetivos en el sur del Líbano al norte de la zona de la FPNUL. (Los ataques israelíes) dieron lugar a intensos disparos entre elementos armados (palestinos), por un lado, y las FDI y las fuerzas de facto. (Milicia cristiana) por el otro. El 13 y 14 de julio, continuaron los ataques aéreos israelíes generalizados. Elementos armados (palestinos) dispararon contra el enclave y el norte de Israel ". Los ataques iniciados por Israel habían provocado el lanzamiento de cohetes y artillería en el norte de Israel. Este patrón continuó en los próximos días.

Israel renovó sus ataques aéreos en un intento de desencadenar una guerra que le permitiría expulsar a la OLP y restaurar la paz en la región. & # 9124 & # 93 El 17 de julio, la Fuerza Aérea de Israel lanzó un ataque masivo contra los edificios de la OLP en el centro de Beirut. "Quizás murieron hasta trescientos y ochocientos resultaron heridos, la gran mayoría de ellos civiles". & # 9125 & # 93 El ejército israelí también atacó fuertemente las posiciones de la OLP en el sur del Líbano sin éxito en la represión de los lanzacohetes y las armas palestinas. Como resultado, miles de ciudadanos israelíes que residían cerca de la frontera libanesa se dirigieron al sur. Los patrones de ataques aéreos iniciados por Israel y represalias palestinas con ataques en el norte de Israel contrastan con la versión oficial israelí "Se rompió un alto el fuego declarado en julio de 1981: los terroristas continuaron llevando a cabo ataques contra objetivos israelíes en Israel y en el extranjero, y el la amenaza para los asentamientos del norte se volvió insoportable ". & # 9126 & # 93

El 24 de julio de 1981, el subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Philip Habib, negoció un alto el fuego que ambas partes necesitaban con urgencia, el mejor resultado posible de negociaciones a través de intermediarios, encaminadas a cumplir con las decisiones de la resolución 490 del Consejo de Seguridad de la ONU. fue complicado, requiriendo "diplomacia de transbordador entre Damasco, Jerusalén y Beirut, Estados Unidos. Philip Habib concluyó un alto el fuego a través de la frontera del Líbano entre Israel y la OLP. Habib no pudo hablar directamente con la OLP debido a la directiva de Kissinger, por lo que utilizó un Miembro saudí de la familia real como mediador. El acuerdo fue verbal - no se pudo escribir nada ya que Israel y la OLP no se reconocieron y se negaron a negociar entre ellos - pero llegaron a una tregua. Así, la frontera entre Líbano e Israel se estabilizaron repentinamente después de más de una década de bombardeos de rutina ". & # 9127 & # 93

Entre julio de 1981 y junio de 1982, como resultado del alto el fuego de Habib, la frontera libanés-israelí "disfrutó de un estado de calma sin precedentes desde 1968". & # 915 & # 93 Pero la 'calma' era tensa. El secretario de Estado de los Estados Unidos, Alexander Haig, presentó un informe al presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, el sábado 30 de enero de 1982, que revelaba el temor del secretario de Haig de que Israel, a la menor provocación, pudiera iniciar una guerra contra el Líbano. & # 9128 & # 93

La 'calma' duró nueve meses. Luego, el 21 de abril de 1982, después de que una mina terrestre mató a un oficial israelí mientras visitaba un emplazamiento de armas del ejército del sur del Líbano en Taibe, Líbano, la Fuerza Aérea de Israel atacó la ciudad costera de Damour, controlada por los palestinos, y mató a 23 personas. & # 9129 & # 93 Fisk informa más sobre este incidente: "Los israelíes no dijeron qué estaba haciendo el soldado. Descubrí que estaba visitando una de las posiciones de artillería de Haddad (milicia cristiana) y que la mina podría haber estado tirada hace tanto tiempo. como 1978, quizás incluso por los propios israelíes"

El 9 de mayo de 1982, la aviación israelí volvió a atacar objetivos en el Líbano. Más tarde, ese mismo día, la FPNUL observó el lanzamiento de cohetes desde posiciones palestinas en la región de Tiro hacia el norte de Israel, pero ninguno de los proyectiles alcanzó las ciudades israelíes. Se había ordenado que los artilleros fallaran. & # 9125 & # 93 El General de División Erskine (Ghana), Jefe de Estado Mayor del ONUVT informó al Secretario General y al Consejo de Seguridad (S / 14789, S / 15194) que desde agosto de 1981 hasta mayo de 1982, inclusive, hubo 2096 violaciones del espacio aéreo libanés y 652 violaciones de las aguas territoriales libanesas. & # 9131 & # 93 & # 9132 & # 93 La libertad de movimiento del personal de la FPNUL y de los observadores del ONUVT dentro del enclave permaneció restringida debido a las acciones de Amal y el Ejército del Sur del Líbano bajo el liderazgo del Mayor Saad Haddad con el respaldo de las fuerzas militares israelíes. & # 9132 & # 93

Antes de establecer un alto el fuego en julio de 1981, el secretario general de la ONU, Kurt Waldheim, señaló: "Después de varias semanas de relativa tranquilidad en el área, ha comenzado un nuevo ciclo de violencia y, en la última semana, se ha intensificado constantemente". Afirmó además: "Ha habido muchas bajas civiles en el Líbano y también ha habido bajas civiles en Israel. Deploro profundamente el extenso sufrimiento humano causado por estos acontecimientos". El presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, Ide Oumarou de Níger, expresó "profunda preocupación por el alcance de la pérdida de vidas y la magnitud de la destrucción causada por los deplorables eventos que han tenido lugar durante varios días en el Líbano". & # 9133 & # 93 & # 9134 & # 93

Causas inmediatas [editar | editar fuente]

Desde el alto el fuego, establecido en julio de 1981, hasta el inicio de la guerra, Israel registró 240 acciones terroristas cometidas por la OLP contra objetivos israelíes, incluido el asesinato de un diplomático israelí en París y encuentros con unidades de la OLP que intentaban cruzar desde Jordania. & # 9135 & # 93 La OLP sostuvo que el acuerdo de alto el fuego cubría solo las operaciones a través de la frontera libanesa-israelí, y aunque la frontera era pacífica, los más de 240 ataques terroristas de la OLP contra objetivos israelíes en otros lugares, fueron considerados por Israel como violaciones de la alto el fuego. & # 9136 & # 93

Esta visión israelí está en conflicto con otras interpretaciones. En la biografía de Ariel Sharon por su hijo, Gilad Sharon, el autor refiriéndose al alto el fuego de Habib, comenta: "Sin embargo, el acuerdo era explícito solo con respecto a la prevención del terrorismo en el Líbano, por lo que mi padre alentó al gabinete a no aceptar la oferta tal como se presentó. por los estadounidenses ". & # 9137 & # 93 "El alto el fuego, como lo vieron tanto la OLP como los estadounidenses, no incluía ataques terroristas provenientes del Líbano y llevados a cabo contra judíos en Europa y otros lugares. En una reunión que mi padre tuvo con Alexander Haig y Philip Habib, el 25 de mayo de 1982, Habib repitió lo que ya había dicho muchas veces antes: "Los ataques terroristas contra israelíes y judíos en Europa no están incluidos en el acuerdo de alto el fuego".

Arafat presionó a las facciones radicales para que mantuvieran el alto el fuego porque no deseaba provocar a los israelíes en un ataque total. La aceptación por parte de la OLP del alto el fuego había provocado disensiones incluso dentro del propio Fatah. Una facción que simpatizaba con Abu Nidal forzó una confrontación militar, acompañada de arrestos y ejecuciones, un evento sin precedentes en las disputas internas de la OLP ”. Arafat incluso intentó distanciarse de los disturbios palestinos en Cisjordania para evitar un ataque israelí. Por el contrario, Begin, Sharon y Eitan buscaban cualquier excusa para neutralizar a sus oponentes militares mediante una ruptura del alto el fuego. Creían que Arafat estaba ganando tiempo para fortalecer sus fuerzas convencionales. La interpretación israelí de las condiciones para la cesación del fuego atribuyó a Arafat la responsabilidad de cualquier acto de violencia palestina. Supuso que Arafat tenía el control total, no solo sobre todas las facciones dentro de la OLP, como el rechazo Frente Popular de George Habash, sino también sobre las ajenas, como el Consejo Revolucionario Fatah de Abu Nidal y el Frente Popular - Comando General de Ahmed Jibril. Además, a los ojos de Begin, la cesación del fuego no se limita geográficamente a la frontera libanesa. Argumentó que si el terrorismo palestino atacaba internacionalmente, esto también se consideraría una violación del alto el fuego. Por lo tanto, Begin tomó un punto muerto en una batalla local como aplicable a toda la guerra en cualquier lugar del Medio Oriente o cualquier incidente a nivel internacional. Eitan comentó que no había diferencia si un terrorista lanzaba una granada en Gaza o disparaba un proyectil contra un asentamiento del norte; todos esos actos rompían el alto el fuego. De manera similar, Sharon no deseaba establecer distinciones entre las diferentes facciones palestinas, ya que toda la culpa debía ser atribuida a la OLP. Descartó los intentos de una evaluación más racional por ocultar el problema real. En un discurso en una conferencia de Young Herut en abril de 1982, acusó a quienes intentaron adoptar un punto de vista más objetivo de erigir "un muro protector alrededor de la OLP dentro y fuera de Israel". & # 9138 & # 93

El apoyo adicional proviene de George Ball, que la OLP había observado el alto el fuego. & # 9139 & # 93 Israel, dijo, continuaba buscando la "provocación reconocida internacionalmente" que el secretario de Estado Alexander Haig dijo que sería necesaria para obtener el apoyo estadounidense para una invasión israelí del Líbano. & # 9140 & # 93 Los críticos del secretario Haig lo han acusado de "dar luz verde" a la invasión israelí del Líbano en junio de 1982. & # 9141 & # 93 Haig lo niega y dice que instó a la moderación. & # 9142 & # 93 En la biografía del agente de alto el fuego Philip Habib, se cita a Alexander Haig como quien dejó la peor impresión de todas en el período previo a la invasión de Israel al Líbano:

"Por lo tanto, Haig sale muy mal: no es un jugador de equipo, no es capaz de mantener informado al resto de la administración de lo que estaba sucediendo de antemano, no está dispuesto a decirle a nadie en la Casa Blanca por qué Sharon estaba tan confiada durante la invasión, con la esperanza de que El enviado especial de Reagan fracasaría en su misión y tendría poco sentido de lo que requería la seguridad nacional de los Estados Unidos, que no era una confrontación entre tanques israelíes y soviéticos en el camino de Beirut a Damasco. & # 9143 & # 93.

La reacción estadounidense fue que no ejercerían ninguna presión indebida sobre Israel para que abandonara el Líbano, ya que la presencia israelí en el Líbano puede resultar un catalizador para que los grupos dispares del Líbano hagan una causa común contra las fuerzas sirias e israelíes. El análisis de Haig, con el que estuvo de acuerdo Ronald Reagan, fue que esta unión de grupos libaneses permitiría al presidente Elias Sarkis reformar el gobierno central libanés y otorgar la ciudadanía libanesa a los refugiados palestinos. & # 9144 & # 93

Según Avi Shlaim, la verdadera fuerza impulsora de la invasión israelí al Líbano fue el ministro de Defensa, Ariel Sharon. Uno de sus objetivos era la destrucción de la infraestructura militar de la OLP en el Líbano y socavarla como organización política, con el fin de facilitar la absorción de Cisjordania por Israel. El segundo objetivo fue el establecimiento del gobierno maronita en el Líbano, encabezado por Bashir Gemayel y la firma del tratado de paz entre dos países, el tercer objetivo fue la expulsión del ejército sirio del Líbano. Además, según Shlaim, con la finalización de las retiradas israelíes del Sinaí en marzo de 1982, bajo los términos del Tratado de Paz entre Egipto e Israel, el gobierno de Israel liderado por el Likud endureció su actitud hacia el mundo árabe y se volvió más agresivo. & # 9145 & # 93

Según Zeev Maoz en Defendiendo Tierra Santa: un análisis crítico de la seguridad nacional y la política exterior de Israel los objetivos de la guerra fueron desarrollados principalmente por el entonces ministro de Defensa Ariel Sharon y eran cuatro: 1) "Destruir la infraestructura de la OLP en el Líbano, incluida la sede de la OLP en Beirut". 2) "Expulsar a las fuerzas sirias del Líbano". 3) "Instalar un gobierno dominado por cristianos en el Líbano, con Bashir Gemayel como presidente". 4) "Firmar un tratado de paz con el gobierno libanés que solidificaría la alianza informal entre israelíes y cristianos y la convertiría en un acuerdo vinculante". & # 9146 & # 93

El plan militar con el nombre en clave "Big Pines", elaborado por las FDI, preveía la invasión del Líbano hasta la carretera Damasco-Beirut y la vinculación con las fuerzas maronitas. Begin lo presentó por primera vez al gabinete israelí el 20 de diciembre de 1981, pero la mayoría de los ministros lo rechazó. Según Avi Shlaim, Sharon y el jefe de gabinete Rafael Eitan, al darse cuenta de que no había posibilidad de persuadir al gabinete para que aprobara una operación a gran escala en el Líbano, adoptaron una táctica diferente e intentaron implementar la "Operación Big Pines" en etapas mediante la manipulación provocaciones enemigas y respuestas israelíes. & # 9147 & # 93

El 3 de junio de 1982, el embajador de Israel en el Reino Unido, Shlomo Argov, fue baleado y gravemente herido en Londres por terroristas pertenecientes a la organización terrorista Abu Nidal respaldada por el Iraq. En sus memorias, Sharon declaró que el ataque fue "simplemente la chispa que encendió la mecha". & # 9148 & # 93 El primer ministro israelí Begin utilizó esto como la "provocación reconocida internacionalmente" necesaria para invadir el Líbano. El hecho de que la organización de Abu Nidal fuera rival desde hace mucho tiempo de la OLP, que su jefe fue condenado a muerte por el tribunal de la OLP, que la policía británica informó que los líderes de la OLP estaban en la "lista de blancos" de los atacantes, y que Abu Nidal El grupo tenía su base en Siria y no el Líbano no disuadió a Begin. & # 9149 & # 93

En la reunión del gabinete israelí al día siguiente, Begin y Eitan menospreciaron los informes de inteligencia de que el posible culpable era el grupo de Abu Nidal. Begin interrumpió a su propio asesor sobre terrorismo, argumentando que todos los terroristas palestinos eran miembros de la OLP, mientras que Eitan ridiculizaba al personal de inteligencia por hacer las delicias de los pelos y exigía atacar a la OLP. Sin embargo, Abu Nidal había roto con Arafat y la OLP en 1974 por un principio fundamental: a saber, que el movimiento nacional palestino adoptaría un enfoque gradual por etapas para asegurar un estado palestino y emprender un camino político. La falta de comprensión de la diferencia entre los grupos palestinos y la ignorancia total de la política palestina por parte de una abrumadora mayoría de israelíes y judíos favorecieron a quienes no deseaban distinguir entre la OLP y el grupo de Abu Nidal. Así, en lugar de una iniciativa para ubicar al grupo de Abu Nidal en Damasco o Bagdad, se activó el plan para invadir Líbano. & # 9138 & # 93: 119–120

La OLP negó su complicidad en el ataque, pero Israel tomó represalias castigando los ataques aéreos y de artillería contra objetivos palestinos en el Líbano, incluidos los campamentos de la OLP. Los campos de refugiados de Sabra y Chatila fueron bombardeados durante cuatro horas y el hospital local de "Gaza" fue alcanzado allí. Aproximadamente 200 personas murieron durante estos ataques. & # 9150 & # 93 & # 91 mejor & # 160source & # 160needed & # 93 La OLP contraatacó disparando cohetes contra el norte de Israel causando daños considerables y algunas pérdidas de vidas. & # 91 cita necesaria & # 93 Según otra fuente, veinte pueblos fueron atacados en Galilea y tres israelíes resultaron heridos. & # 9151 & # 93

Según Shlaim, Yasser Arafat, que en ese momento se encontraba en Arabia Saudita, les dijo a los estadounidenses a través de los saudíes que estaba dispuesto a suspender los bombardeos transfronterizos. Pero ese mensaje fue ignorado por el gobierno israelí. El presidente Reagan también envió un mensaje a Begin instándole a no ampliar el ataque. & # 9151 & # 93

El 4 de junio, el gabinete israelí autorizó una invasión a gran escala. & # 9152 & # 93 & # 9153 & # 93


La guerra del Líbano (1982)

En 1978, Israel lanzó la Operación Litani, ocupando temporalmente el sur del Líbano hasta el río Litani. Una vez que las FDI retiraron sus fuerzas ese mismo año, se formó una alianza entre las FDI y el Ejército del Sur del Líbano (SLA), lo que resultó en una zona de amortiguación a lo largo de la frontera de Israel.

Sin embargo, el control de las FDI sobre varios puestos de avanzada dentro de la zona de amortiguación no desanimó a la OLP, ya que sus agentes lograron colarse en la región, el sureste del Líbano y las laderas del monte Hermón. La zona de amortiguamiento fue ampliada y re-etiquetada como “zona de seguridad”, pero los grupos armados palestinos continuaron lanzando numerosos ataques desde el área.

Mientras luchaba contra los palestinos en el sur del Líbano y trataba de fortalecer el SLA, Israel mantuvo conversaciones encubiertas con líderes cristianos en el Líbano, a quienes les preocupaba que una presencia palestina independiente en su país deteriorara aún más su postura ya inestable dentro de la política nacional. Los entendimientos alcanzados en estas conversaciones, aunque nunca se hicieron públicos, jugaron un papel fundamental en los eventos, a medida que se desarrollaron.

Tanques de las FDI en la frontera libanesa, junio de 1982 (Foto: GPO)

En julio de 1981, Estados Unidos negoció un alto el fuego entre Israel y la OLP. El alto el fuego fue violado un año después, el 3 de junio de 1982, cuando un pistolero afiliado al movimiento Ahmed Jibril intentó asesinar a Shlomo Argov, el embajador de Israel en Londres. Argov sufrió una lesión en la cabeza grave, pero afortunadamente no mortal. El entonces primer ministro Menachem Begin convocó una reunión especial del gabinete tras el atentado contra la vida de Argov. La reunión terminó con el gabinete votando a favor de atacar objetivos en Beirut y el sur del Líbano. La OLP respondió con bombardeos masivos contra las comunidades del norte de Israel, y Kiryat Shmona se llevó la mayor parte del fuego.

Estalla la guerra

Las fuerzas de las FDI marcharon hacia el Líbano el 6 de junio de 1982 cuando el gobierno anunció que el objetivo de Israel era empujar a los grupos armados hacia el norte, asegurando así que las comunidades del norte de Israel estuvieran a salvo fuera del alcance del fuego. Se suponía que la operación no duraría más de 48 horas, llegando a 40 kilómetros en el Líbano. Las fuerzas de las FDI, sin embargo, terminaron llegando a las afueras de Beirut.

Mientras las fuerzas israelíes avanzaban hacia el norte, las fuerzas sirias lanzaron una ofensiva en el este del Líbano. Un enfrentamiento resultó inevitable cuando Damasco envió refuerzos al valle de Bekaa y lanzó un ataque contra las tropas de las FDI, pero la Fuerza Aérea de Israel destruyó la mayoría de las baterías de misiles de Siria en el Líbano, derribando 27 aviones de combate sirios en el proceso. Siria terminó perdiendo alrededor de 100 aviones en los combates.

Para el 14 de junio, las fuerzas de las FDI rodeaban Beirut. Junto con las falanges cristianas en el sector oriental de la ciudad, el plan era imponer un "nuevo orden" en el Líbano: Israel debía ayudar al Líbano a liberarse de las influencias sirias y palestinas, asegurando así la paz para ambas partes.

La toma de Beirut estaba destinada a expulsar a las fuerzas sirias y de la OLP de la ciudad. El bloqueo duró desde julio hasta mediados de agosto, cuando las fuerzas de la OLP, y Yasser Arafat entre ellas, comenzaron a dejar la ciudad bajo la protección de una fuerza multinacional el 25 de agosto y se completó cinco días después.

Fuerzas de las FDI abandonan Sidón (Foto: GPO)

El líder de las fuerzas cristianas, Bashir Gemayel, pronto fue elegido presidente del Líbano, pero pocas semanas después fue asesinado en Beirut. Poco después de que se conociera la noticia del asesinato, las fuerzas de las FDI entraron en el oeste de Beirut. Más tarde se dijo que el gabinete israelí se enteró de la incursión por radio.

Sabra y Chatila

Las FDI y las falanges cristianas habían acordado que estas últimas se ocuparían de los terroristas restantes en el sector occidental de Beirut. También se decidió que revisarían los campos de refugiados, arrestarían a los terroristas restantes y los entregarían a las FDI. Sin embargo, los falangistas que entraron en los campos de refugiados de Sabra y Chatila en septiembre de 1982 buscaron venganza por el asesinato de su líder y masacraron a unos 800 civiles palestinos.

Según los informes, las FDI advirtieron de inteligencia sobre posibles represalias por parte de los falangistas, pero no hicieron nada para evitar los actos. La noticia de la masacre provocó un alboroto local e internacional y el entonces primer ministro Begin se vio sometido a una intensa presión para formar un comité oficial de investigación sobre el asunto. Begin finalmente hizo precisamente eso, formando el Comité Kahan en septiembre de 1982.

El informe Kahan posterior declaró lo siguiente:

  • Ariel Sharon no era apto para servir como ministro de Defensa. El comité instó a Sharon a reconocer sus fallas. Sharon se vio obligada a dimitir.
  • El jefe de personal de las FDI, el teniente general Rafael Eitan, fue declarado negligente, pero dado que su mandato en el cargo estaba llegando a su fin, el comité no recomendó su destitución.

Tras la masacre, las FDI abandonaron el oeste de Beirut y una fuerza multinacional tomó su lugar. The US special envoy to the region, Philip Habib, brokered the withdrawal of all foreign armies from Lebanon – Israel, Syria and the PLO, as well as ceasefire between Israel and Lebanon but the Lebanese recanted the deal due to Syrian pressure. IDF forces began a graduate withdrawal to the south, suffering mass casualties in the process.

The 18-year withdrawal

On November 4, 1983 the IDF headquarters in Sidon was attacked and 36 soldiers were killed. The multinational force was targeted numerous times as well: On October of 1983 the US and French forces lost 241 and 58 soldiers respectively, and as a result the multinational force essentially ceased to exist. Meanwhile, the Lebanese government inability to enforce its authority resulted in dozens of armed militias roaming free in southern Lebanon and in continued clashes between the militias and IDF forces.

The mass casualties suffered by the IDF led to the Israeli public being heavily divided about the necessity of the war in Lebanon, which was perceived by many as "elective fighting." The escapade, which was dubbed "the Lebanese mess"," eventually led to Begin's decision to resign as PM in August of 1983.

In the field, June 1982 (Photo: GPO)

January of 1985 saw the Israeli government decide to gradually withdraw from Lebanon, and by springtime most of the IDF's troops – with the exception of those stationed in the south Lebanese buffer zone – were out of Lebanon.

According to the Defense Ministry, Israel suffered 1217 fatalities in the war itself, which lasted between 1982 and 1985.

Over the course of the next 15 years the IDF would launch two large-scale operations in Lebanon – Operation Accountability and Operation Grapes of Wrath – both in an attempt to prevent Hizbullah’s continued attacks on northern Israel. The rising number of fatalities among IDF soldier stationed in the buffer zone led to a growing public outcry to pull all troops out of the area and in 1999, then-Prime Minister Ehud Barak led his government to vote for the complete withdrawal from Lebanon.


The 1982 Lebanon War – Operation Peace For the Galilee

The 1982 Lebanon War began when Israeli forces first entered Lebanon on June 6, in an operation named “Shalom Hagalil” – “Peace for the Galilee.” That name describes precisely what Israel sought to accomplish through this “invasion” – providing peace and quiet for Israeli citizens living in the Galilee, the region along the Israeli-Lebanese border.

Descriptions of Israel as “invading” Lebanon present Israel as seeking to conquer enemy territory. But once the full background is provided, a very different picture emerges.

Israel had lived in relative peace with Lebanon to its north, until 1968 when the Palestine Liberation Organization (PLO) began to take root in southern Lebanon, using the location as a launching pad for terror attacks inside Israel.

In 1976, Israel began to assist Lebanese Christian militias who fought against the PLO. This relationship peaked in 1978 when, in response to the Coastal Road Massacre in which PLO terrorists killed 38 Israeli civilians, including 13 children, and wounded 71, Israeli forces entered southern Lebanon in order to establish a security buffer zone to keep the terrorists away from the Israeli border. The zone’s residents were mostly Christians and Israel began to supply arms and provide training for them.

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Bashir Gemayel

Israel’s primary partner in the effort to combat the PLO was the Maronite Phalange party led by Bashir Gemayel. Hundreds of Lebanese militia members began to receive training at the IDF Staff and Command College in Israel and Israeli leaders began to formulate a plan for the installation of a pro-Israel Christian government in Lebanon that would work to remove the PLO from the country. The UN Security Council passed Resolution 425 in March 1978 requiring all Israeli forces to leave southern Lebanon and established the United Nations Interim Force in Lebanon (UNIFIL) to assist the Lebanese government with taking control over the area, as opposed to the PLO.

Despite the presence of UNIFIL, the PLO terror attacks against Israel prompted Israel to respond, at times deeper into Lebanese territory. For example, on July 17, 1981, the Israeli air force launched a massive attack on PLO buildings in downtown Beirut, the Lebanese capital, in an attempt to prevent further terror attacks ordered and planned from those headquarters. Despite a US-brokered ceasefire following this robust Israeli reprisal attack, there were 270 attacks against Israel by the PLO from July 1981 to June 1982.

On June 3, 1982, Shlomo Argov, Israel’s ambassador to the United Kingdom, was shot and seriously wounded in London by terrorists belonging to the Iraqi-backed Abu Nidal terrorist organization. Despite the PLO distancing itself from any involvement in the attack, Israeli Prime Minister Menachem Begin blamed the PLO and its worldwide terror campaign against Israel and Jews, and used the shooting as a justification to do what Israel felt necessary for some time – enter Lebanon to uproot the terror organization once and for all.

On June 4, the Israeli government voted in favor of a massive operation in Lebanon with Begin saying “this will prevent another Treblinka,” referencing the Nazi extermination camp which the PLO would want to set up if it ever could in order to eliminate Israelis.

The government set out four goals for the IDF going into Lebanon:

  1. Destroying the PLO infrastructure in Lebanon, including the PLO headquarters in Beirut.
  2. Driving Syrian forces out of Lebanon.
  3. Installing a Christian-led government in Lebanon with Bachir Gemayel as president.
  4. Signing a binding, long-lasting peace treaty with the new Lebanese government.

Quite remarkably, the operation accomplished nearly all of its objectives.

Israeli forces under the direction of defense minister and future prime minister Ariel Sharon, launched a three-pronged attack of southern Lebanon on June 6. Approximately 60,000 troops and more than 800 tanks, along with heavy support from fighter jets, attack helicopters, artillery, and missile boats, crossed the border into Lebanon in three areas. At the same time, Israeli armor, paratroopers and naval commandos sailed towards the Lebanese coast.

IDF soldiers advancing among abandoned terrorist homes in Southern Lebanon in 1982. Photo by Yaacov Saar, courtesy Israel GPO

Just to give a sense of the challenge facing the IDF in this operation, Israel had no choice but to attack three Palestinian refugee camps – Rashidieh, Burj al-Shamali, and al-Bass – that were used as PLO bases. Each of these camps was filled with networks of bunkers, trenches, and firing positions. Before attacking each camp, the IDF blasted warnings via loudspeakers, asking the civilians to leave before they started their air, artillery, and infantry assaults. Israeli soldiers had to engage in difficult urban combat in the narrow streets of these camps in order to ensure that no PLO leaders or fighters remained. The PLO terrorists fought vigorously but also used civilians as human shields, making the fight much more difficult for the IDF. It took Israel a full three days of fighting to secure Burj al-Shamali and al-Bass, and four days to secure Rashidieh.

Fighting took place in Ein al-Hilweh, another refugee camp used as a base by the PLO, where the fundamentalists shot any civilian who wanted to surrender when they heard the Israeli warnings over the loudspeakers. The PLO terrorists and other radical Muslims fought over every alley and house and it took the IDF eight days to secure the camp. The last terrorists fought from inside a mosque which the IDF had no choice but to destroy.

When, on June 14, the IDF reached the outskirts of Beirut, the Lebanese capital which housed the PLO leadership, Israel decided not to capture it by force since the heavy street fighting which would be required to do so would cause heavy casualties. The Syrians, who committed 30,000 soldiers to the war, joined together with PLO fighters to defend Beirut. So instead of trying to enter it, Israeli forces encircled and besieged the city while it bombed PLO targets, including trying to assassinate its leaders from the air. The siege continued until August when an agreement was reached in which more than 14,000 PLO fighters and 6,500 Fatah combatants left Lebanon under the supervision of peacekeeping troops from the United States, the United Kingdom, France and Italy. These terrorists relocated in Jordan, Syria, Iraq, Sudan, Yemen, Greece and Tunisia, which became the new headquarters for the PLO leadership.

An Israeli Air Force Phantom jet overflying Beirut in 1982. Photo by Eitan Haber, courtesy Israel GPO

Despite the success in expelling the PLO from Lebanon and the arrival of peacekeeping forces, smaller Islamist militant organizations, mostly back by Iran, began to launch guerrilla attacks against Israeli soldiers, including suicide bombings. The worst were two attacks against Israeli security headquarters in Tyre which killed 103 Israelis. These attacks forced the IDF to move further south within Lebanon and hold a smaller buffer zone. The various small Islamic militant groups began to consolidate into larger groups and Hezbollah eventually emerged as the leading radical Islamic organization in southern Lebanon.

Despite the setback of the continued attacks by these radical groups, Israel had succeeded in expelling the PLO from Lebanon, removing Syrian influence from Lebanon and installing Bachir Gemayel as president over a Christian government. The next step was to be a peace treaty between Israel and Lebanon. But President Gemayel was assassinated in September 1982 making it very difficult for Israel to remain deep inside Lebanon and preventing the possibility of the signing of a peace treaty.

IDF armored forces returning to Israel in 1985. Photo by Nati Harnik, courtesy Israel GPO.

Israel began to withdraw its troops in January 1985 and completed this process in June of that year, effectively ending the war. Israel did leave smaller numbers of soldiers in the buffer zone it felt it needed to prevent terror and rocket attacks against northern Israeli communities. Israel’s complete and total withdrawal from Lebanon would take place in May 2000.

It is interesting to note that despite the quiet which Operation Peace for the Galilee brought to the citizens of northern Israel, early in the war, a United Nations commission issued a report saying that by entering into Lebanon “the government of Israel has committed acts of aggression contrary to international law” and that the government of Israel had no valid reasons under international law for its invasion of Lebanon. In June of 2000, following the complete Israeli withdrawal from southern Lebanon, the UN announced that Israel was in compliance with UN policy and resolutions regarding Lebanon.

The civil war between the Christian Lebanese and the Islamists would continue for five more years, ending with Syrian control over Lebanon. 850,000 Christians permanently fled Lebanon during the civil war. Syria eventually pulled its troops out of Lebanon in 2005.

The war took a terrible toll on both sides. Estimates range from 2,000-19,000 killed on the Lebanese side and tens of thousands injured while Israel lost 657 soldiers with 3,887 injured. Israel lost another 559 soldiers between June 1985 and its complete withdrawal from Lebanon in 2000. 10 Israeli civilians were killed and 248 wounded from PLO and other terrorist shelling of northern Israeli communities from June 1982 when Israel attacked to 2000 when Israel withdrew.

In a horrific incident in September 1982, the Israeli-allied Lebanese Christian militia, known as the Phalangists, entered the Sabra and Shatilla refugee camp where an estimated 2,000-3,000 terrorists had remained, and massacred 700-800 civilians. Israel’s Kahan Commission concluded that the Gemayel Phalangists were directly responsible for the massacre and that no Israelis were deemed directly responsible. However, it did state that Ariel Sharon bore responsibility for allowing these Lebanese forces to enter the camps and not preventing the massacre, ultimately leading to his resignation as defense minister.

Operation Peace for the Galilee cleared the PLO out of Lebanon, providing Israel’s northern cities with a long-term respite from the horrific terror attacks which PLO terrorists had been carrying out and enabled them to live without fear of those attacks. But as often happens when the IDF agrees to withdraw from an area, the absence of an IDF presence in southern Lebanon allowed for the growth of a new terror organization, the Iranian-backed Hezbollah, which would eventually begin to terrorize Israel with its rocket arsenal.

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The Lebanon War 1982

The first Lebanon War was Israel’s longest and most controversial war. In the mid-1970s, the Palestine Liberation Organization (PLO) broadened its presence in Lebanon, establishing military training centers and escalating artillery and cross-border attacks on civilians in northern Israel. Following the attempted assassination of the Israeli ambassador in London, Israel attacked PLO targets in Lebanon on June 4, 1982. The PLO responded with rocket and artillery barrages, and Israel retaliated by sending ground troops into Lebanon, in a mission titled “Operation Peace for the Galilee.”

While the original plan called for Israeli troops to undertake a 25-mile incursion to wipe out PLO positions in Southern Lebanon, Israeli troops on the ground quickly overran PLO positions, destroyed Syrian installations in the Bekaa Valley, and reached Beirut by June 9. After battles in West Beirut, the PLO surrendered and agreed to evacuate to Tunisia in September.

On September 16, Defense Minister Ariel Sharon and Chief of Staff Rafael Eitan permitted Israel’s Lebanese allies, the Christian Phalangist forces, to enter the Palestinian refugee camps of Sabra and Shatila with the purpose of rooting out remaining PLO forces who had evaded evacuation. The Phalangists, however, brutally massacred Palestinian civilians in the camp. Many Israelis were horrified by the incident, and on September 24, 400,000 gathered in Tel Aviv at the first of many demonstrations to protest the Lebanon War. The Government-appointed Kahan Commission released its report in February 1983 finding Sharon “indirectly responsible,” and concluded that given the well-known Phalangist hatred of the Palestinians, he should have anticipated that they “were liable to commit atrocities.” Sharon resigned as defense minister.

In 1983, Israel signed an agreement with Lebanon terminating the state of war between the neighbors. While the PLO state-within-a-state had been dismantled, Syrian troops remained in Lebanon and the Christian-dominated Lebanese Government was too weak to control rival factions from attacking each other and Israel. A year later, under pressure from the Syrian government, Lebanon reneged on its agreement and the country remained volatile. Israeli troops completed a phased withdrawal from Lebanon in June 1985, and created a 9-mile-wide security zone in southern Lebanon along the border. The zone was intended to shield Israeli civilian settlements in the Galilee from cross-border attacks, and facilitated the capture of many terrorists. However, many Israeli soldiers continued to be killed in the security zone by terrorist groups supported by Iran and Syria, particularly Hezbollah.

The high number of casualties incurred in the South Lebanon security zone sparked widespread debate within Israel. In March 2000, the Israeli cabinet voted unanimously for a full troop withdrawal from Lebanon by July. The expectation was that such a withdrawal would be part of an agreement with Syria and Lebanon. However, after Syrian President Hafez al-Assad refused to continue talks with Israel, such coordination was not possible, and Prime Minister Ehud Barak authorized a unilateral withdrawal from Lebanon on May 24, 2000.

Israel remains in the Sheba Farms/Har Dov region, which it has held since the 1967 Six Day War. The area is recognized by the United Nations as Syrian, not Lebanese territory, and thus should be the subject of Syrian-Israeli negotiations. Hezbollah insists that it is Lebanese territory and frequently attacks Israeli troops in the area, as well as along the border, and occasionally launches rocket attacks against northern Israeli cities.


1982 War in Lebanon - History

During the summer of 1982, the Israel Defense Forces launched a massive invasion, known as Operation “Peace for Galilee”, into Lebanon. The attack, initiated on June 6, had been agitated by the assassination attempt on Shlomo Argov, the Israeli ambassador to London, by rebel Palestinian group, Abu Nidal. Although originally planning to wipe out belligerent Palestinian bases, near the northern Israeli border, Defense Minister Ariel Sharon pressed on into Beirut. After Beirut was surrounded in August, PLO fighters left Palestinian refugee camps defenseless when they retreated during a ceasefire. On September 14, the leader of the Christian Phalange militia, Bashir Gemayel, was killed by a bomb at his base in the capital. In retaliation, the IDF occupied West Beirut the next day. September 16 – 18 marked an unspeakable atrocity when, Israeli allied, Phalangists massacred hundreds of Palestinian refugees. Due to incessant criticism over his failure to fight against such an act of brutality, Ariel Sharon resigned from office.


The brutal Lebanese Civil War in photographs, 1975-1989

Holiday Inn Hotel in Beirut, Lebanon, damaged by the Lebanese Civil War.

The Lebanese Civil War was both an internal Lebanese affair and a regional conflict involving a host of regional and international actors. It revolved around some of the issues that dominated regional politics in the Middle East in the latter part of the 20th century, including the Palestine-Israel conflict, Cold War competition, Arab nationalism, and political Islam.

Conflicts over these issues intersected with longstanding disagreements in the Lebanese political elite, and in parts of the population, over the sectarian division of power, national identity, social justice, and Lebanon’s strategic alliances.

During 15 years of fighting, around 90,000 people lost their lives, according to the most reliable statisticians, Labaki and Abou Rjeily (1994). However, it is possible that the real number exceeds 100,000. Of the 90,000 killed, close to 20,000 are individuals who were kidnapped or disappeared, and who must be assumed dead as they have not been accounted for. Nearly 100,000 were badly injured, and close to a million people, or two-thirds of the Lebanese population, experienced displacement.

In addition to a large number of dead, much of Lebanon’s infrastructure was shattered, as was Lebanon’s reputation as an example of cross-sectarian coexistence in the Arab Middle East. The Lebanese Civil War was one of the most devastating conflicts of the late 20th century. It left a number of political and social legacies that make it paramount to understand why it involved so many instances of mass violence.

The establishment of the state of Israel and the displacement of a hundred thousand Palestinian refugees to Lebanon during the 1948 and 1967 exoduses contributed to shifting the demographic balance in favor of the Muslim population.

The Cold War had a powerful disintegrative effect on Lebanon, which was closely linked to the polarization that preceded the 1958 political crisis since Maronites sided with the West while leftist and pan-Arab groups sided with Soviet-aligned Arab countries.

Fighting between Maronite and Palestinian forces (mainly from the Palestine Liberation Organization) began in 1975, then Leftist, pan-Arabist and Muslim Lebanese groups formed an alliance with the Palestinians.

During the course of the fighting, alliances shifted rapidly and unpredictably. Furthermore, foreign powers, such as Israel and Syria, became involved in the war and fought alongside different factions. Peacekeeping forces, such as the Multinational Force in Lebanon and the United Nations Interim Force in Lebanon, were also stationed in Lebanon.

The question of Civil War memory is acute for many Lebanese, who have come together in the post-war period to debate the war and create public commemoration. In their view, the war has continued through other means in the post-war period, and the periodic rounds of the violent conflict plaguing Lebanon since 1990 are directly related to the Civil War.

The Ta’if Accord that ended the war in 1989 failed to resolve or even address the core conflicts of the war, including the sectarian division of power in Lebanon, the Palestinian refugee issue, the presence of Syrian forces on Lebanese soil and Syrian tutelage, and Hezbollah’s status as the only armed militia.

The killing of former Prime Minister Rafiq al-Hariri in 2005, the 2006 war between Hezbollah and Israel, and continued political instability in the country have only added to the sense among many Lebanese that political violence is endemic to their body politic.

Since the end of the war, the Lebanese have conducted several elections, most of the militias have been weakened or disbanded, and the Lebanese Armed Forces (LAF) have extended central government authority over about two-thirds of the country.

Following the cease-fire which ended on 12 July 2006 Israeli-Lebanese conflict, the army has for the first time in over three decades moved to occupy and control the southern areas of Lebanon. Lebanon still bears deep scars from the civil war.

A couple poses near their home on their wedding day in East Beirut, 1989.

Christian militia fighters firing a bazooka near Damascus Street.

Muslim Lebanese Army soldiers set up a Christmas tree on the Green Line to celebrate the holiday with Christian soldiers on December 23, 1987.

Civilians take shelter in an underground parking garage during heavy fighting in downtown Beirut.

Downtown Beirut in 1969 was a bustling center of commerce and culture.

After more than a decade of war, parts of the Green Line had been reclaimed by nature in 1990.

A fighter among the ruins.

A Muslim militiaman aims his automatic rifle at Christian forces on the other side of the Green Line in Beirut, Lebanon, in 1982.

L’Ensemble d’Arcy playing on the demarcation line separating Beirut in the 1980s.

Pedestrians crossing the line by foot.

French troops patrol Damascus Street in the 1980s.

Pedestrians and cars cross the Barbir-Museum checkpoint on the Green Line, July 4, 1989.

The verdant demarcation line, downtown Beirut, in 1990.

A mother and her children wave to soldiers during a military parade on Beirut’s Green Line for Lebanese Independence Day, November 22, 1992.

A 1990s Martyrs’ Square street vendor selling posters of the same place in the late sixties.

Traffic outside the Barakat building in 2018. Now a civil war museum, the structure is one of the few buildings preserved in its war-damaged state. (Photo by Patrick Baz)

(Photo credit: AFP / AP / Getty Images / Text based on Historiography and Memory of the Lebanese Civil War 1975-1990 by Haugbolle Sune).


The 1982 Lebanon War was Israel’s Vietnam

For the United States, the Vietnam War was a painful lesson in the misuse of the exercise of power, which left an enduring legacy imprinted on the psyche of the nation who had previously viewed herself as somewhat invincible. What then would be the consequences of such a conflict, on a nation whose very existence teeters precariously on its neighbours’ perceptions of its strength? Major M. Thomas Davis (1985) argues in his essay, ‘1982: The Imbalance of Political Ends and Military Means’ that the incursion in Lebanon in 1982 was to Israel what Vietnam was to the United States.

Vietnam was a war governed from start to finish by misconceptions, legitimised by deceit, characterised by military asymmetry and dissent and ultimately, it was misconceptions which led to the failure of the USA to achieve its objectives in Southeast Asia. Lebanon and Vietnam possess almost indistinguishable characteristics and, such are their similarities, that an analysis of one could be applied to the other without contention this essay will also assert that due to a number of factors including nation size, proximity of threats and regional instability, the legacy of Lebanon for Israel was much more profound than the Vietnam legacy was for the USA. This paper will analyse the parallels between Lebanon and Vietnam, and will be structured to cover the impact of misconceptions on their nature and conduct, in particular the failure of both governments to link political objectives to military strategy this will be followed by an analysis of the impact and legacy of each of the conflicts on the USA and Israel.

The United States government arguably became embroiled in what was essentially an internal conflict in a distant nation because of a belief that their military superiority would allow involvement to be limited. The political nature of the war objectives is unquestionable: the prevention of a communist takeover in South Vietnam. In accordance with Clausewitzian theory, the critical misconception lay in the failure of the USA to adequately align military strategy with projected political goals. Although the objectives of the Israeli incursion in Lebanon in 1982 are dubious, Davis (1985) argues that not unlike the USA in Vietnam, the failure of the Israel Defence Forces (IDF) in Lebanon can be attributed to Ariel Sharon’s mistaken belief that military might and technological superiority could reap political results. Davis (1985) contends that the greatest parallel between America’s involvement in Vietnam and Israel’s incursion in Lebanon was the ‘imbalance of political ends and military means’.

Clausewitzian theory stipulates that war is simply an extension of policy therefore simplification of war to military means is problematic because war should be guided by politics. In the case of Israel, the fundamental cause of this lack of association stems primarily from Sharon’s (and to a lesser extent Begin’s) deceit of the Israeli cabinet, which was used to legitimise the invasion. This meant that the true political goals of the invasion were never fully or openly articulated, resulting in poor channels of communication, and an unclear and indefinite parameter for success. Davis (1985) describes the war in Lebanon as a ‘military scheme that promised itself political results, rather than a political strategy incorporating the use of military power’, and the same can be said of America, who aspired to lofty political ends without careful consideration of the political situation of Vietnam, its history of imperialism or most importantly, the Vietnamese desire for autonomy.

Both invasions were instigated for purposes which stretched far beyond immediate security threats. Rather, their true intentions lay in the moulding of the ruling regimes of Lebanon and Vietnam in order to tip the regional political scales to their advantage they had the ultimate aim of removing the threat of non-state political movements from another nation-state: in the case of the USA, the target was communism, and for Israel, the Palestine Liberation Organisation (PLO).The political goals to which Sharon aspired were much more complex than first appeared, hardly reducible to military achievements and based on misconceptions about Lebanese politics and society.

The Israeli cabinet had approved the Defence Minister’s recommendation that the IDF enter southern Lebanon on June 6 th , on the premise that the purpose of the large-scale invasion, ‘Operation Peace for Galilee’, was the destruction of the military threat posed by the PLO in the 40km zone north of the Israeli-Lebanese border. In reality, Sharon’s plans involved the complete annihilation of the political infrastructure of the PLO throughout Lebanon, including Beirut (contrary to his rhetoric), and the installation of a pro-Israeli Phalangist government under Bashir Gemayel. Just as the respective US administrations during the Vietnam War had done with Diem, Sharon was placing substantial reliance upon the internal politics of a divided nation, and strategy and tactics were based heavily upon the ‘illusion of Gemayel’s power’ (Schulze, 1999:63). Shlaim comments that, ‘Sharon’s Big Plan was based on a series of assumptions that collapsed like a row of dominoes when put to the test’ (2001:421) the main test being the assassination of Bashir Gemayel.

The first parallels with Vietnam began to be drawn as casualties rose and Sharon’s true intentions became clear, with individuals as well as politicians beginning to see the war as futile and an unnecessary sacrifice of human life. It would be erroneous to assume that the IDF and the US Army failed to achieve any of their objectives in these conflicts. Rather, the important point to note is that whilst both armies succeeded in winning battles by demonstrating military strength and superiority, which corresponded with the achievement of the original military goals, the large-scale political objectives could not be attained due to failure to incorporate political considerations into military strategy, resulting in both wars becoming more or less quagmires.

The 1982 Lebanon War and the Vietnam War were characterised in nature and conduct by military asymmetry and the assumption that military strength was the most important asset in war. Noam Chomsky (1983:242) cites the similarities between the nature of the two conflicts by stating that the military tactics used by Israel were ‘familiar from Vietnam and other wars where a high technology modern army faces a vastly outmatched enemy’. Both armies found themselves fighting a war on unfamiliar territory and against an enemy that was often indistinguishable from innocent civilians, resulting in high Lebanese and Vietnamese civilian casualty rates and demonstrating the indiscriminate use of force.

Israel’s security and defence doctrine has, since its inception in 1948, been based on the projection of an image of strength in accordance with the principle of deterrence, and historically Israel has placed a significant importance and reliance on firepower. Lebanon was a continuation of this policy, and the use of sophisticated weaponry including cluster bombs and phosphorous serves to support Israel’s promise of ‘massive retaliation’ in the face of a security threat. In the same vein, the US incursion into Vietnam was a continuation of a policy of containment of communism, and neither state can be said to have broken from foreign policy doctrine. However, as both Israel and the USA were to learn, conventional firepower and excessive use of force are often useless against the threat of guerrilla warfare. Helmer (2007) attributes this failure to the development of a static concept of war that often develops in conventional military powers, in which no consideration is made of differences or change on the part of their enemies.

One of the greatest misconceptions regarding the conduct of the Vietnam War was the premise that ‘a very high casualty rate (by American standards) would cause Hanoi to come to its senses’ (Kristol, 1976:90). Rather, according to Kristol (1976:90), the Vietnamese perception that a ‘long and bloody war would create discontent and divisiveness within American society’ was in fact more true. This failure to consider the resolve of the host populations was also evident in the Lebanon War, with Abba Eban citing that the Israeli government placed weight on the assumption that the affected populations would press for an end to the hostilities, causing the PLO to surrender under pressure from the increasingly hostile Lebanese masses (Chomsky, 1983:182). Rather, as in Vietnam, the reality was the reverse. An increasing number of Israelis began to condemn the involvement of the IDF in what many saw as essentially a domestic Lebanese conflict, and what others saw as ‘Sharon’s War’ (Schulze, 1998) – a war conducted to pursue the personal ambitions of Ariel Sharon (note the parallels between this association and applications of the term ‘McNamara’s War’ to describe Vietnam [Mearsheimer,1993]). Dissent and divisions within society began to grow, not least as a result of the sense amongst many that they had been misled with regards to the role that the IDF would play in Lebanon.

Shlaim proposes that Sharon’s deceit regarding Operation Peace for Galilee went further than the Knesset rather it extended to his dealings with President Reagan, and more importantly, to the Israeli population (2001:401). Two decades previously, the American public had been correspondingly fooled by President Johnson and Defence Secretary McNamara as to the true nature and extent of the war in Vietnam, as well as being provided with a falsified pretext for full scale invasion- the Gulf of Tonkin incident- and the consequences of such deceit proved to be strikingly similar in both nations. It led not only to poor political and military strategy, but it paved the way in both the US and Israel for social, political and military dissent in the following years.

Operation Peace for Galilee, in its originally articulated version, commanded the support of a significant majority of the population of Israel, perhaps because of the proposed limited objectives and potentially advantageous political results polls placed levels of support at 7/8 of Israelis (Helmer, 2007:59). However, as the objectives and scale of the war continued to evolve and increase, dissent and objection came to be a feature of the Lebanon War, with protests against the IDF in Lebanon reaching a peak in the aftermath of the Sabra and Shatila massacres, the impact being much the same as that of the My Lai massacre in Vietnam. Rabinovich (1985:170) names Lebanon as ‘Israel’s most controversial and divisive war’. Membership of anti-war groups grew, including Yush Gvul, Mothers Against Silence and the Committee Against the War in Lebanon, and the war also provided fuel for the cause of the Peace Now movement, whose demonstrations in Tel Aviv drew in crowds of 400,000 (Tessler, 2009:583). This was the first time that an Israeli government lacked support during a time of war, and reports that soldiers of the IDF were beginning to question their command appeared to symbolise the futility of the conflict, and just as high desertion rates during Vietnam had done, public trust and support of the military waned significantly. The political implications in Israel included the resignation of Begin, the removal of powers from the Defence Minister and the growth of a political schism between the Labor and Likud parties in the USA, the War Powers Act severely limited the ability of the President to commit troops abroad.

Although Vietnam and Lebanon undisputedly possess a wide range of likenesses, the legacies of each have differed somewhat. Joseph S. Nye (2002) contends that the proximity of a threat relates directly to a state’s perception of that threat Sharon and Begin perceived a pro-Israeli Lebanese government to be of vital importance to national security, and in a purely geographical respect, the emergence of the PLO as a credible political entity in a bordering state proves to have posed a greater immediate threat to Israel than a communist South Vietnam did to the USA. This may have had some bearing on the impact of the legacy of each conflict. In a similar vain, regional instability and Israel’s threat perception with respect to its neighbours serves to increase the legacy that any failed war may have. It has often been said that due its geo-strategic position in the Middle East, Israel cannot afford to lose even one war, and the failure of its involvement in Lebanon certainly posed serious questions within Israeli politics and society.

Although Vietnam was a war of a much larger scale, with American fatalities numbering 58,000 whilst IDF casualties during the Lebanon War remain in the hundreds, when considered in relation to nation size and population, the losses incurred by Israel were possibly more damaging to society. Israel’s entire foreign policy doctrine had to be questioned following the Lebanese quagmire, and whilst Vietnam certainly made the USA more wary about exercising the use of power in insurgent guerrilla conflicts for many years -‘Vietnam Syndrome’- America has always been aware of its predominance as the world’s strongest nation.

Indeed, it is certainly clear that, to a great extent, the 1982 Lebanon War was Israel’s Vietnam however, significant differences in the nature of the USA and Israel as nation-states, in particular their geographic position, size and history, mean that each conflict had a differing legacy. Vietnam, to an extent, can be seen as a symptom of an evolving and more politically aware American society, whereas the 1982 Lebanon War served to act as a catalyst for political and social change, largely characterised by a move towards the political left, and a marked decrease in positive proclamations of the use of conventional military force.

Bibliografía

Chomsky, N. (1983) The Fateful Triangle- The United States, Israel and the Palestinians. Boston: South End Press.

Davis, M.T. (1985) Lebanon 1982: The Imbalance of Political Ends and Military Means [online] Available at: <www.globalsecurity.org/military/library/report/1985/DTM.htm> .

Helmer, D.I. (2007) Flipside of the coin: Israel’s Lebanese incursion between 1982-2000. Kansas: Combat Studies Institute Press.

Kristol, I (1976) Consensus and Dissent in U.S Foreign Policy. En. A. Lake. Ed. The Vietnam Legacy: the war, American society, and the future of American foreign policy. Nueva York: New York University Press. pp.80-101.

Lake, A. Ed. (1976) The Vietnam Legacy: the war, American society, and the future of American foreign policy. Nueva York: New York University Press.

Mearsheimer, J. (1993) McNamara’s War. Bulletin of the Atomic Scientists. [Online] Available at: http://mearsheimer.uchicago.edu/pdfs/A0020x1.pdf.

Nye, J.S (2002) The Limits of American Power. Political Science Quarterly. 117(4) pp.545-559.

Rabinovich, I. (1985) The War for Lebanon 1970-1985 Revised Edition. London: Cornell University Press.

Schulze, K.E. (1998) Israeli Crisis Decision Making in the Lebanon War: Group Madness or Individual Ambition? Israel Studies. 3(2) pp.215-237.

Schulze, K.E. (1999) The Arab-Israeli Conflict. Essex: Pearson Education Ltd.

Shlaim, A (2001) El muro de hierro: Israel y el mundo árabe. Londres: Penguin.

Tessler, M. (2009) A History of the Israeli-Palestinian Conflict. 2 nd Ed. Indiana: Prensa de la Universidad de Indiana.


Written by: Caitlin Smith
Written at: University of Leeds
Written for: Dr. Hendrik Kraetzschmar
Date written: July 2011


Outcome of the war

Casualties

Estimations are that about 17,825 Arabs were killed during the war. There are different estimations about the portions of civilians killed. A Beirut newspaper An Nahar estimated that

  • 17,825 killed during the invasion
    • Outside Beirut
      • Military personnel: 9,797 (PLO, Syria, etc.)
      • Civilians: 2,513

      About 675 Israeli soldiers were killed.

      The security buffer zone

      In August 1982, the PLO withdrew most of its forces from Lebanon. With U.S. assistance, Israel and Lebanon reached an accord in May 1983 that set the stage to withdraw Israeli forces from Lebanon. The instruments of ratification were never exchanged, however, and in March 1984, under pressure from Syria, Lebanon canceled the agreement. In June 1985, Israel withdrew most of its troops from Lebanon, leaving a small residual Israeli force and an Israeli-supported militia in southern Lebanon in a "security zone," which Israel considered a necessary buffer against attacks on its northern territory.

      Political results

      Heavy Israeli casualities, alleged disinformation of government leaders and the public by military and political advocates of the campaign, and lack of clear goals, led to increasing disquiet among Israelis. This culminated in a 300,000 protestor rally in Tel Aviv, organized by the Peace Now movement, following the 1982 Sabra and Shatila massacre.

      In addition, it has been noted that the bombing of the US Marine barracks in Lebanon on October 23, 1983, was a forerunner of the kinds of assymmetrical warefare experienced with increasing frequency in later decades. The US has repeatedly experienced the devastating impact which a small number of suicide bombers could have against a much larger force in many later events - from first bombing of the World Trade Center in 1993, to the Oklahama City bombing in 1995, to the bombing of the USS Cole in Yemen in 2000, to the second bombing of the World Trade Center in 2001, to the 2003 Iraq war.


      Ver el vídeo: Lebanon in crisis. DW Documentary